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El voluntariado para hacer que las cosas pasen

Pablo Marroche,
Director Ejecutivo DESEM Jóvenes Emprendedores

Desde DESEM Jóvenes Emprendedores estamos iniciando hoy la participación en este valioso espacio de la Revista Talentos.

Nuestra fundación, implementa programas educativos en Uruguay desde 1991, con el objetivo de desarrollar las competencias emprendedoras de miles de niños y jóvenes por año. Esto se realiza a través de diversos proyectos educativos, que actualmente son 30 distintos, en una amplia lista de Centros Educativos públicos y privados de los 19 departamentos de nuestro país.

Desde el inicio, se entendió el voluntariado corporativo como una herramienta clave para tender un puente entre la comunidad educativa y la comunidad empresarial, una posibilidad de acercar a los estudiantes al futuro mediante un método absolutamente vivencial.

Hoy en día, escuchamos hablar cada vez más de la importancia de mejorar la realidad en la que vivimos y generar modelos de rol (en todos los ámbitos) para inspirar a las futuras generaciones. Las empresas tienen mucho para aportar al promover estas participaciones y compartir sus experiencias adquiridas.
Junto a DESEM Jóvenes Emprendedores hay opciones de acompañar 17 semanas el desarrollo de un emprendimiento como sucede en el programa Empresas Juveniles; compartir una jornada con un profesional recibiendo un estudiante, que tiene una idea de qué quiere estudiar, pero no está seguro de su decisión, como en Socios por un Día; hasta compartir un par de horas para ser jurado en alguna actividad de los participantes y compartirles sus consejos para seguir mejorando.

Todas estas acciones constituyen un gran aporte que puede realizar el voluntario, participando en una actividad con la comunidad. Sabemos que haciéndolo en el ámbito de la educación, el impacto será mucho mayor que la acción puntual y se extenderá en el tiempo.

La invitación no es a sumarse a un mundo perfecto, sino a uno en el que hay mucho por hacer. El camino está lleno de desafíos en los que se suma, a la actividad en sí misma, el superar barreras que van más allá de la acción con la que te comprometes como voluntario. Pero también, la satisfacción es enorme cuando te llevás el cariño de los participantes, notás la evolución de ambos a partir de la interacción y recibís su agradecimiento.

Las opciones de organizaciones de la sociedad civil en las que se puede colaborar son amplias y todas valiosas. Sin duda, una consecuencia de involucrarse será dar el ejemplo y estar mucho más cerca de lograr “hacer que las cosas pasen”.

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